Memorias de un aislamiento creativo (4)
11 de abril de 2020 Desde la azotea de casa; 11 de abril de 2020 Seguimos de retiro en casa. Ya van cuatro semanas aquí. Y el mundo gira ante nuestros ojos, aunque parezca que todo se ha detenido allí afuera. Aunque nos invada una quietud absoluta. Pero la quietud es solo aparente. La vida se abre paso. Es imparable. De pronto, suena mi teléfono: mi compañera ha sido mamá. La vida sigue adelante. Lo noto por la brisa que acaricia mi pelo al abrir la ventana. O por las gotas de agua que, de repente, mojan mi cara. Cierro la ventana. Este sol, esta lluvia intermitente y, sobre todo, nuestra huida del mundo, van a hacer resucitar la naturaleza. La primavera se ha instalado. Y, con ella, un vaivén climatológico. Durante el día, huele cálido. Por las noches refresca y apetece ponerse una sudadera encima del pijama. Me encanta el atuendo que he elegido para esta época que será épica y que contaremos a nuestros hijos: pelo alborotado, ropa cómoda y mis gafas de pasta de toda la v...