Acariciando aceras
Hoy escribo desde la voz y la vida de otros.
Eres el resultado de las historias que se entrecruzan con tu propia historia, y la hacen otra. Otra historia que es más de verdad. Mucho más.
¿Qué lentes utilizas para mirar la realidad que te rodea?, ¿qué filtro eliges para analizar lo que sucede cerca, muy cerca de tu zona de confort?
¿Quiénes son los otros? ¿En qué reside su "otredad"?
El otro está fuera de mí. El otro no se parece en nada a mí. El otro está bien lejos de mí. El otro no vive como yo y... así le va. Pero su mierda y sus movidas ni me conmueven ni me salpican.
El otro está metido en un pozo. Muy profundo. Pero es que parece que le gusta estar con el agua al cuello. Y yo, ¿para qué me voy a remangar?, ¿para que al final nos ahoguemos los dos?
Yo por aquí. Tú por allí. Sin mirarnos. Sin sentirnos. Y todos tranquilos en nuestra cómoda ignorancia.
Entonces, ¿quién es mi prójimo?, ¿no es ese otro cuya vida es silencio para mí, cuya vida pasa de puntillas por mi lado, casi sin rozarme?
¿Quién es mi prójimo?, ¿es acaso el anciano desahuciado hace un par de meses, que vivía en el bloque de al lado?, ¿es quizás esa familia okupa que refresca a sus hijos en la fuente de mi plazoleta?
¿Quién es mi prójimo, Jesús?
El prójimo eres tú.
A mis buenos amigos de las 3000 viviendas (Sevilla).
Gracias por ayudarme a cambiar mi paso, para ponerlo en fase, en la misma fase que vuestro propio paso...

Comentarios
Publicar un comentario