Sí y no


Hoy me apetece retomar esto de verdad. Y me atreveré a continuar la entrada de mi mejor amigo, cuando suena al fondo la radio de una vecina que se acaba de levantar y tararea. Me encanta esa canción.

Hay muchas cosas en la vida que merecen la pena. O quizás no.
El silencio de una noche en la que hubieses preferido que nadie se callara.
Un abrazo que anhelabas desde hacía tiempo pero que, de repente, se te presenta oscuro y sin sentido.
El remordimiento de haber perdido el tiempo aquella preciosa mañana.
La riqueza y la pobreza unidas en "perfecta" armonía en una calle de tu pequeña ciudad.
Miedo a descolgar el teléfono y descubrir que no tienes nada que contar ni que decir.
La mirada vacía y triste de aquel niño que llenaba de color las horas en el patio.
Un "te quiero" encerrado, deseoso de haber sido gritado a los cuatro vientos.

No hay muchas cosas en la vida que merezcan la pena. O quizás sí.
Cantar frente al espejo y en voz muy alta la canción que siempre será tu favorita.
Viajar en coche con las ventanillas bajadas sintiendo el calorcito y el aroma de la primavera. Con la sonrisa de quien va contigo, al verte cerrar los ojos y respirar.
Una carta. Esa carta. Desde tan lejos, que ya creías perdida.
Un sueño sobre alguien al que adoras, y que ahora estás convencida de que se hará realidad.
Un día de campo en el que alguien aprende a montar en bici contigo detrás empujándole.
El cosquilleo al ver acercarse el día. Da igual cuál. El que tienes marcado con rojo en el almanaque.
La travesura al colarte en el parque que tanto te gusta. Mirar las estrellas sobre el césped fresquito. Saltar, reír y escapar cuando comienzan a regarlo.

Al final, las huellas en el camino marcadas. La marea no las borró. Y Tú y yo seguimos a medias.
¿Hacia qué lado se inclina tu balanza?

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