El mío
Existen tesoros. Tesoros tímidos. Tesoros que
están cerca, pero miramos de reojo, con miedo a que alguien, en ese preciso
instante, se cuele en nuestro interior y descubra la belleza de lo que nuestros
ojos contemplan.
Un tesoro que parece pasar desapercibido. Sí,
está. Pero no me corresponde. Es demasiado valioso para alguien como yo, sin
duda.
Pero, hemos de estar alerta. Puede que, de
repente, ese tesoro despliegue la magia de lo que es y nos la muestre, sólo
para nosotros.
Una magia que transforma cada instante de mi
vida, que la hace especial. Que completa y ordena cada rincón que yacía un poco
descontrolado y sin sentido. Que despierta y me hace descubrir que había partes
de mí que aún no conocía, al menos no de esa forma. Que hace distintos los
meses y distintas las horas desde que apareció.
Y, sin esperarlo, ese tesoro se convierte en
nuestro tesoro. En ese que podríamos reconocer entre un millón de tesoros,
porque es único, porque brilla de un modo distinto al resto. Porque es el
nuestro.
Yo tengo un tesoro. Un tesoro que estaba ahí,
por donde tantas veces he pasado. Un tesoro que guardo y cuido. Un tesoro que
quiero.

Comentarios
Publicar un comentario