El título es lo último
Nada como volver al lugar. Ese lugar que me ha visto poquito a poco crecer, madurar, soñar, reír hasta que duele la tripa, hacer alguna que otra travesura, llorar mucho de felicidad, compartir secretos y charlas hasta la madrugada... Un rincón un poco retirado del estrés diario, de las prisas, de las conversaciones insípidas, de los horarios estrictos, de las agendas repletas de listas de tareas, de relojes cansados de ser programados para no perder el bus. Un rincón muy sencillo. Sencillez que lo hace mágico. Magia con sólo nombrarlo. Y siempre la misma hora del día. Al atardecer. Cuando el sol nos regala sus últimos rayos antes de esconderse. Y siempre con una guitarra de fondo. Con unas lágrimas que caen tímidas, dos manos que se unen, una mirada que se busca. Una sonrisa al cielo de "gracias". Pero no siempre contigo ahí. No siempre contigo compartiendo estas vistas al paraíso que vienen repletas de sueños, de proyectos compartidos. Estas vistas al paraíso que co...